Estrategia legislativa
El oficialismo retira el capítulo fiscal y acepta cambios en puntos clave para garantizar los votos en el Congreso y evitar el rechazo de los gobernadores.
En la antesala de una semana legislativa que se anticipa determinante, la cúpula del oficialismo ha decidido recalibrar su hoja de ruta. A tan solo un día de que comience el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso de la Nación, la mesa política del Gobierno volverá a reunirse este martes para formalizar decisiones críticas sobre el capítulo fiscal del proyecto. Este apartado, que inicialmente contemplaba una reducción en las alícuotas del impuesto a las Ganancias para las sociedades, ha sido el principal foco de tensión con los mandatarios provinciales y diversos sectores de la oposición.
Aunque en las etapas iniciales de la negociación los referentes libertarios mantuvieron una postura más intransigente, la realidad de los números y la presión territorial parecen haber inclinado la balanza hacia el pragmatismo. Desde las 11:00, los principales nombres del Ejecutivo se encontrarán en la Casa Rosada para ratificar lo que ya es un secreto a voces en los despachos del interior: la eliminación del artículo de Ganancias para evitar un naufragio parlamentario en la Cámara Alta y sortear conflictos directos a la hora de la votación.
La decisión de retirar este punto no responde únicamente a una voluntad de consenso político, sino también a una estricta necesidad fiscal. Según revelaron fuentes directas de los gobiernos provinciales, la Nación no cuenta con un margen de superávit suficiente como para resignar los recursos que implicaba esta baja impositiva. En este sentido, en el interior del país remarcan que la propia administración central se vería perjudicada si se avanzaba con la medida, ya que no existía el aire financiero necesario para absorber tal pérdida de ingresos.
Un mandatario local fue contundente al respecto, señalando que, si bien muchos gobernadores comparten la idea de reducir la carga tributaria, la iniciativa oficial estaba mal diseñada desde su origen. Las provincias afirman que ya habían anticipado sus reparos hace aproximadamente un mes y que el Gobierno finalmente admitió que no tenía problemas en descartar ese artículo puntual ante la imposibilidad de sostenerlo con votos propios o con balances que cerraran favorablemente para el Tesoro.
Para asegurar que la reforma laboral avance sin demoras durante estas sesiones extraordinarias, el oficialismo ha aceptado otras concesiones significativas que buscan calmar las aguas con sectores de peso. Entre estos ajustes se destaca la aceptación de nuevas redacciones en los artículos vinculados a las cuotas solidarias, respondiendo a reclamos históricos de las organizaciones gremiales.
Asimismo, el Ejecutivo decidió dar marcha atrás con la posibilidad de que los sueldos se pagaran a través de billeteras virtuales. Esta iniciativa no solo enfrentaba el rechazo de los gremios, sino también una fuerte resistencia por parte de las entidades bancarias. De esta forma, el Gobierno busca limpiar el proyecto de puntos de conflicto secundarios para concentrarse en el objetivo de modernizar las relaciones entre trabajadores y empresarios con un marco de mayor acuerdo multisectorial.
El operativo para garantizar la sanción de las leyes estará encabezado por figuras centrales del gabinete. El jefe de Gabinete, Manuel Adorni, liderará la reunión de este martes donde se discutirá el destino final del capítulo fiscal junto a Karina Milei, Santiago Caputo, Diego Santilli, Martín Menem e Ignacio Devitt. También se sumará la jefa del bloque en el Senado, Patricia Bullrich, y el ministro de Economía, Luis «Toto» Caputo, quien analizó personalmente las implicancias de la eventual baja de Ganancias.
El despliegue territorial ha sido intenso durante las últimas horas. Mientras Santilli recibió al gobernador de Chaco, Leandro Zdero, para garantizar su apoyo bajo la premisa de que la reforma impulsará inversiones privadas, Bullrich se encargó de auscultar las posturas de los bloques dialoguistas del Senado. El objetivo es blindar la votación del miércoles y asegurar también el camino para el nuevo régimen penal juvenil, que se tratará el jueves en la Cámara de Diputados.
El camino al recinto no está exento de obstáculos externos. El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, ha denunciado públicamente la existencia de presiones y amenazas hacia legisladores del peronismo para evitar que apoyen la reforma. El foco de mayor incertidumbre se concentra en el bloque Convicción Federal del Senado, cuyos cinco integrantes mantienen una posición ambigua frente a la bancada mayoritaria peronista.
Para evitar sorpresas, funcionarios como Eduardo «Lule» Menem se instalarán físicamente en el Congreso junto al equipo político. La presencia permanente de los armadores del Ejecutivo en los pasillos del Palacio Legislativo busca monitorear cada voto, entendiendo que la eliminación de Ganancias ha sido la moneda de cambio necesaria para que el proyecto llegue con vida a la sesión y logre el consenso que el oficialismo no pudo construir originalmente.
