A MÁS DE 15 AÑOS
Marcelo Macarrón fue sindicado como el instigador. El viudo imputado adelantó que hoy podría declarar.
El viudo Marcelo Macarrón comenzó a ser juzgado ayer a casi 16 años del crimen de su esposa Nora Dalmasso en la ciudad de Río Cuarto, Córdoba. El acusado adelantó que va a declarar lo que se prevé para hoy. Macarrón estuvo presente escuchando la acusación y antes de ingresar a los tribunales volvió a pronunciar su inocencia, a la vez, deslindó fuertes críticas al fiscal Luis Pizarro por haberlo acusado de ser autor intelectual del homicidio, cuyo asesino o asesinos aún se desconoce. El hombre aseguró que vive «con mucha angustia» el inicio del juicio y consideró «muy difícil» que después de tantos años pueda esclarecerse lo ocurrido en la madrugada del 26 de noviembre de 2006 en su casona del exclusivo barrio Villa Golf de Río Cuarto.
El viudo fue sindicado como presunto instigador del femicidio cometido en 2006 en la ciudad cordobesa de Río Cuarto. El médico Macarrón llegó a los tribunales de Río Cuarto cerca de las 9.30 junto a sus hijos Facundo y Valentina, para comenzar a ser juzgado por un jurado popular ante la Cámara Criminal y Correccional de 1° Nominación por el delito de «homicidio calificado por el vínculo, por alevosía y por precio o promesa remuneratoria en concurso ideal”.
Al ser consultado por la prensa sobre el debate que enfrenta por el hecho ocurrido el 26 de noviembre que 2006 en esa localidad del sur provincial, el acusado calificó como un “mamarracho” todo el proceso de investigación y la elevación a juicio por parte del fiscal Luis Pizarro. “Es muy difícil después de tantos años que se pueda saber quién la mató”, expresó Macarrón, quien aseguró que vive esta situación con «mucha angustia». No obstante, dijo que tiene “expectativas buenas” con respecto al desarrollo del proceso de enjuiciamiento y que se siente “muy ansioso”.
En la Sala están presentes los ocho jurados populares que definirán, junto con dos de los tres jueces del Tribunal, si Macarrón es inocente o culpable.
Igualmente, será un largo camino, ya que se espera que testifiquen unas 300 personas por lo que el debate podría durar más de tres meses y Macarrón podrá declarar en cualquier momento del juicio aunque a la prensa ya anunció que lo hará hoy desde el inicio.
El Tribunal está integrado por los camaristas Daniel Antonio Vaudagna, Natacha Irina García y Gustavo José Echenique Esteve. El Ministerio Público Fiscal es representado por el fiscal Julio Marcelo Rivero y los defensores son Marcelo Brito, Cristian Ayán y Mariángeles Mussolini.
Plan delictivo
Al momento de ser indagado, Macarrón sostuvo: “Niego totalmente el hecho que se me imputa en esta causa, soy totalmente inocente, como ya lo he dicho en varias oportunidades”. Para el fiscal que instruyó la causa, Pizarro, Macarrón mandó a matar a Dalmasso motivado por “desavenencias matrimoniales y cuestiones económicas”. En esa línea investigativa, resume que las circunstancias que rodearon la muerte “permiten concluir que el homicidio fue realizado por alguien del entorno personal de la víctima, más precisamente el esposo” (Macarrón).
Amplía, al respecto, que unos meses antes del asesinato, ocurrido en la madrugada del 26 de noviembre de 2006, Macarrón “con personas aún no identificadas planificó dar muerte a su esposa Nora Dalmasso, por desavenencias matrimoniales y con la intención por parte de su/s adlater/es de obtener una ventaja, probablemente política y/o económica”.
Añade que el viudo “proporciona al asesino las llaves o la inteligencia para ingresar sin forzar la cerradura de la casa, información y movimientos, y asegurando un espacio de tiempo en el que se hallaba sola, sin ningún otro integrante de la familia en la ciudad de Río Cuarto”, situación que permitió al homicida “actuar sobre seguro y sin que la víctima pudiera recibir auxilio de terceros».
En la descripción de los hechos se afirma que la fecha del crimen fue elegida porque coincidía con el torneo de golf que se disputaba en la ciudad turística de Punta del Este (Uruguay), “al que concurría el encartado (Macarrón) junto con amigos, con la finalidad del éxito de su plan delictivo y despejar cualquier posibilidad de sospecha sobre su persona”.
Mientras tanto, para los acusadores, el homicida aguardó que la víctima realice su rutina previa al descanso y la abordó una vez que esta se encontraba dormida en la habitación de su hija (Valentina), ubicada en la planta alta de la vivienda. Cumpliéndose con el plan delictivo “acordado previamente con Macarrón y sus adláteres”, la tomó del cuello, ejerciendo una fuerte presión con sus manos, anulando así toda posibilidad de defensa. Acto seguido, utilizó el cinto de toalla de la bata de baño que se encontraba en la habitación, realizando un ajustado doble lazo alrededor del cuello, ocasionando la muerte por asfixia mecánica. Finalmente, probablemente y “como parte del plan criminal, ordenó la escena con la finalidad de simular un hecho de índole sexual, tras lo cual se retiró del lugar, sin dejar rastro alguno de su persona”, describe la investigación al referirse a los signos de actos sexuales “con rasgos de sadismo y exaltación no compatibles con violaciones” encontrados en el cuerpo de la víctima, de acuerdo con el informe médico legal. En la causa, que cuenta con 34 cuerpos, hay diferentes tipos de pruebas, como ADN, autopsia psicológica y pericias criminalísticas.
«Avaro» y con una relación paralela
Según la acusación del fiscal Luis Pizarro al elevarlo a juicio, Macarrón ordenó a sicarios matarla porque no quería ceder su patrimonio ante un eventual divorcio. Para justificar ello, citó algún testimonio donde refleja que Nora y Marcelo, para sus amigos, se mostraban como una pareja perfecta, pero que parte de la familia de la misma sabían que no estaban sentimentalmente bien.
La amante de Macarrón, con quien venía en una relación paralela de hace al menos dos décadas, lo tildó de «avaro» y amigos de él lo hicieron. Además, Nora Dalmasso tenía un trabajo como administrativa de una Fundación que apenas percibía en 2006 unos 427 pesos, lo que le sugería que los varios inmuebles que tenía el matrimonio (siete, uno de ellos en Miami, EE.UU) eran de él. En ese sentido, el fiscal especuló que de haber una separación, Macarrón se negaba a ceder los bienes en la división y que por eso la mató. También, sospecha que fue cometido por sicarios porque no hubo robos ni de dinero, ni de bienes, no se dejaron rastros ni huellas y tampoco se vieron pisadas en la vivienda cuya puerta de ingreso no fue forzada.
