Juicio por jurado
El juicio popular continuará hoy con la declaración de más testigos.
En la mañana de ayer inició el juicio por jurado en contra del policía Franco Ávalos, quien debe responder por el delito de homicidio simple con dolo eventual por haber causado la muerte de su compañero de guardia del grupo Gimar de la policía de la provincia, Oscar Ramírez.
Hecho lamentable que ocurrió el 2 de junio del año 2023 en la dependencia policial, cuando la víctima regresó de un recorrido junto a otros dos efectivos y dejó sobre una mesa en la sala la escopeta, que luego tomó Ávalos y la apuntó a Ramírez. El arma se disparó y posteriormente causó la muerte de Ramírez.
El debate es llevado adelante por el juez director Fernando Esteban, quien previo a la selección de los doce jurados titulares y de los cuatro suplentes, abrió el juicio propiamente dicho.
En la sala de avenida Colón donde funciona la oficina de la OGA, familiares del imputado Ávalos y de la víctima Ramírez escucharon los alegatos de apertura tanto del Ministerio Público Fiscal representado por los fiscales Alejandro Dalla Lasta y Ricardo Córdoba Andreatta, y de la defensa del imputado ejercida por el abogado Roberto Mazzucco.
Dalla Lasta sostuvo la teoría del caso de un homicidio con dolo eventual, es decir que Ávalos dio muerte a su colega. El fiscal hizo hincapié también al medio utilizado por Ávalos en el hecho, la escopeta reglamentaria, alegando que el acusado debía conocer el manejo de la misma, así como también todas y cada una de las reglas que se debe tener en cuenta cuando se toma un arma de fuego, más en su función de policía.
Antes de finalizar su alegato de apertura, Dalla Lasta miró al jurado y dijo: “Las armas no son un juguete. Con las armas no se juegan”, esto en referencia a que la defensa, según el fiscal, dijo que intentará decirles – refiriéndose al jurado- que Ávalos hizo una “broma”.
Seguidamente la defensa de Ávalos dijo que demostraría al jurado que fue un homicidio culposo, y que Ávalos debe responder por haber matado a su amigo, a su compañero de trabajo, refiriéndose a Ramírez, pero jamás tuvo intención de hacerlo; fue negligente e imprudente en el manejo del arma, pero que nunca lo quiso matar, ya que eran amigos.
Testigos
Tras un breve cuarto intermedio, inició la ronda de los testigos.
Al mediodía declararon los efectivos policiales que compartieron la guardia del día de junio con Ávalos y Ramírez, momentos previos, durante y posteriores a que sucediera el hecho de sangre.
El interrogatorio tanto de la fiscalía como de la defensa giró en torno de dos situaciones puntuales, una el cumplimiento de las normas de seguridad al manipular un arma de fuego y la otra en si el hecho fue accidental o no.
Esto último de acuerdo a la presunción de cada uno de los testigos, recreando el momento previo a que Ávalos tomara la escopeta que estaba sobre la mesa de una oficina en la que se reunieron luego de un operativo de saturación.
El oficial de servicio de aquella noche, declaró que cuando se regresa de un procedimiento se debe revisar el arma, ver en qué condiciones se encuentran, ponerle el seguro, descargarla y guardarla en la sala de armas. Sin embargo, esa noche no lo hizo y se lo pidió a un compañero ya que él tuvo una situación particular.
Encontrándose el arma en la mesa -lugar en el que se presume el arma debía estar descargada, según respondieron los testigos a las preguntas de la defensa- Ávalos tomó la escopeta y apuntó en broma a Ramírez, disparó y lo mató.
Todos los testigos fueron coincidentes en indicar cuáles eran las medidas de seguridad que deben tener en cuenta cuando toman el arma de fuego, medidas que no fueron respetadas por Ávalos, según manifestaron en la sala.
También dijeron que entre Ramírez y Ávalos había una buena relación, que no conocían de diferencias entre ellos, y que no era la primera vez que el imputado hacía broma con el arma reglamentaria.
Consultados por la defensa, los policías que declararon en su mayoría calificaron el accionar de Ávalos como un “accidente”.
El juicio popular continuará hoy con la declaración de más testigos. No se descarta la posibilidad que, finalizado dichos testimonios, el imputado pudiera declarar ante el jurado.


