FIESTAS MARIANAS
Cientos de jinetes recorrieron la ciudad hasta el Parque Adán Quiroga donde se realizó la misa. Hubo un homenaje al Padre Orquera.
Con un marco colorido y multitudinario, ayer por la mañana, se realizó el homenaje de los gauchos a la Virgen del Valle, luego de dos años sin presencialidad debido a la pandemia de Covid-19.
Desde horas tempranas, cientos de jinetes llegados de diferentes puntos de Catamarca y provincias vecinas, se congregaron en el sector del Mercado de Abasto municipal, sobre avenida Chelemín, esperando la llegada de la imagen de la Madre Morena para comenzar la peregrinación a caballo. Pasadas las 7 emprendieron la marcha con la Sagrada Imagen ataviada con su ponchito de vicuña y llevada en brazos por el obispo Mons. Luis Urbanc, en un sulky.
La interminable columna de jinetes atravesó las avenidas Alem, Belgrano y Legisladores, ingresando al parque Adán Quiroga donde se celebró la Santa Misa, que fue seguida a través de las redes sociales a partir de la señal generada por el Santuario mariano.

Emotivo. Los gauchos vivieron una jornada con mucha emoción.
La ceremonia litúrgica fue presidida por el obispo y concelebrada por los presbíteros Gustavo Flores y Ramón Carabajal, quienes sirven en el Santuario mariano, y el padre Domingo Cháves, párroco de Recreo e Icaño, quien llegó acompañando a un grupo de gauchos del departamento La Paz.
En su homilía, el obispo reflexionó sobre la Divina Misericordia y destacó el esfuerzo que realizaron los gauchos, recorriendo muchos kilómetros durante varios días para llegar a los pies de la Virgen del Valle. Y los invitó a practicar la caridad compartiendo con el hermano necesitado.
También hizo alusión al tiempo de sinodalidad que vive toda la Iglesia: “Estamos trabajando esto que nos pide el Papa de trabajar juntos”, dijo y relacionó este hecho con “la cabalgata que hemos realizado, hemos entrado cabalgando juntos. Esto de ir juntos, reconociendo que nos tenemos que ayudar el uno al otro, que nos necesitamos, que no puedo ir solo. Cuando ustedes han venido cruzando el Ancasti, el Ambato o viniendo por El Totoral, lo hicieron con un pequeño grupo, no venía nadie solo. La jineteada siempre es entre varios, apoyándose el uno al otro. Así tenemos que andar también en la vida, apoyándonos los unos a los otros”, expresó.
Y enfatizó que “en la Iglesia, la familia de Jesús, no nos podemos cortar solos, tenemos que pensar, trabajar y resolver las cosas juntos. Este es el mensaje que les quiero dejar después de haber hecho ustedes muchos kilómetros para llegar acá” porque “nos congrega la Madre de todos, y nosotros que somos sus hijos tenemos que ayudarnos los unos a los otros”.
Después de la Comunión, se rezó la oración de Consagración a la Madre del Valle, ante la imagen colocada en la urna.
Homenaje al padre Orquera
Un emotivo momento se vivió con la presencia del padre Juan Orquera, quien fue reconocido por las agrupaciones gauchas al cumplirse 30 años de aquella primera cabalgata de la cual fue su gestor.
