«El Monumental» dejó de ser tensión y nerviosismo para convertirse en una fiesta

Vuelve el amor al Monumental. Fiesta Celeste y Blanca en el mediodía tucumano con un Menéndez indomable. Con Pusineri, el Pueblo Decano se pone de pie y sobran los motivos para celebrar el Día del Trabajador.

Mediodía inolvidable en 25 de Mayo y Chile. De esos que después te acordás y contás con orgullo que estabas ahí. Horario de Premier League para el equipo de San Lucas Pusineri, motor de la Fe Decana la tarde de la Resurrección de Cristian Menéndez para golear 3-0 a Talleres. Garra, ambición y hasta momentos de muy buen fútbol en el José Fierro para volver a festejar en casa, salir del fondo de la tabla y regalarle una gran alegría al Pueblo Decano, que aguantó la mala y hoy ya festeja el Día del Trabajador con una sonrisa de oreja a oreja, el vaso lleno y los colores del Viejo y Glorioso Decano en el corazón sin igual.

Tomemo, somo Atlético. Hoy sí, hermano, Hoy sí. Porque un día se tenía que terminar esa maldita costumbre -porque ya se había vuelto costumbre- de enfilar caminando por 25 o Laprida para la avenida pateando una piedra, puteando por esto y por aquello, mirando el promedio y hasta temiendo lo peor. Hoy el Pueblo Decano se vuelve a casa empanzado de fútbol y goles, y hasta algunos se quedan a ver a la Reserva porque esta tarde todo 25 será un carnaval.

Empezó complicada la jornada: primero por el horario, difícil para los que estuvieron soñando con el triunfo Decano hasta altas horas de la madrugada, y segundo porque Talleres salió a presionar alto con jugadores rápidos en ataque. Pero El Deca aguantó la embestida y Ramiro Ruiz Rodríguez avisó en la primera,y el equipo se acomodó, se puso en partido y demostró que no perdió la memoria, que no fueron buenas actuaciones aisladas. Acá hay una idea, una identidad en construcción, y por eso se pelea.

Atlético recuperó la pelota, se paró unos metros más adelante con Guillermo Acosta plantado de cinco, como si hubiese jugado allí toda la vida. El 8 abrió para Risso Patrón, que encontró a RRR que arrancó veloz por izquierda y asistió al Polaco, que picó entre los centrales, gambeteó a Aguerre y definió con ángulo cerrado. El 11 necesitaba volver urgente al gol y por eso fue una injusticia que el gol sea en contra a los 9 del primer tiempo. Poco le importó, porque lo gritó con alma, corazón y vida, y besó con amor la Celeste y Blanca, como el técnico besa su estampita. De a poco, beso a beso y gol a gol, vuelve el amor al Monumental.

La gente se levantó con el 1-0 y enloqueció con el 2-0. Córner desde la derecha, centro preciso de Ramiro Carrera al primer palo y, ahora sí, apareció El Polaco para ganarle a todos de cabeza, fusilar a Aguere y desatar la fiesta en 25 de Mayo y Chile, salir corriendo para abrazarse con San Lucas que le devolvió la confianza. La Resurrección del 11 es uno de los grandes aciertos del entrenador, y el referente le paga con goles que son amores en el momento más esperado.

Lo que pasó después, hace años que no se veía en el José Fierro: El Decano era un vendaval imparable y tuvo SIETE LLEGADAS CLARAS en poco más de 10′. Se lo perdieron sucesivamente RRR, Carrera, Lotti un par de veces y hasta Risso Patrón y Ortíz volcados en ofensiva. Estando en ventaja 2-0, el equipo de Pusineri fue por mucho más con ambición, sin conformarse y con sed de redimirse y congraciarse con su gente.

Talleres se vino al ataque nuevamente en el complemento, pero entre el travesaño, Campisi y Bianchi – Ortiz lograron alejar siempre el peligro. Joaquín Pereyra ingresó activo, enchufado, dispuesto a hacerse eje del juego. El zurdo llevó al equipo varios metros para adelante y El Decano volvió a ser dueño del partido. Sobre el final, llegó la frutilla del postre. Centro atrás de Orihuela, remate de Pereyra que tapó Aguerre, y en el rebote un botín impactó contra la cabeza de Tesuri. VAR y penal. Penal y gol del Polaco y los pibes todos de la cabeza en 25 de Mayo.

Dos goles y medio para El Polaco corazón, con el pequeño Liam suplicando que le regale su camiseta en la platea y con todo el Pueblo Decano aclamando al prócer que volvió errático, pero desde la llegada de Pusineri es el alma de Atlético: generoso en el sacrificio, dispuesto a fajarse con los defensores rivales e inquieto para generar espacios. Hoy, volvió al gol y reapareció el Viejo y Glorioso Polaco y todos en 25 de Mayo y Chile saben lo que puede dar.

Triunfazo Decano en la tarde inolvidable de Menéndez. Premio al Pueblo Decano, que aguantó y acompañó y volvió a celebrar después de cuatro derrotas seguidas en el Monumental, donde El Deca debe hacerse fuerte para lo que viene. Primeros tres puntos para Atlético de la mano de San Lucas, que cosecha dos victorias, dos empates y una derrota desde su arribo. Números que respaldan el trabajo realizado, una entrega que entusiasma y rendimientos que contagian.

Si el equipo mete y juega, si lucha con fiereza y ataca con determinación, es posible el objetivo. No es la permanencia, no se confunda amigo. El norte debe ser poner de pie al Gigante del Norte, que tras el final de la Revolución Rusa quedó golpeado, mareado, herido en su orgullo. Y hoy se levanta, comienza a ponerse de pie para dar pelea en todas las canchas pero especialmente en casa, de la mano de Pusineri y su trabajo. A seguir así, para que los jugadores terminen siempre abrazos, sordos por los aplausos y rugidos del José Fierro. Feliz día del trabajador para él y para todo el Pueblo Decano.

Fuente: El Tucumano

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