OPINIÓN
El gobernador de Chubut, Ignacio Torres, lanzará el partido provincial “Despierta Chubut”, en torno al cual pretende articular, además de al PRO, su partido de origen, facciones peronistas, radicales y vecinalistas.
El lanzamiento de “Despierta” se inscribe en un movimiento de alcance federal todavía incipiente que empezó a asomar con la conformación del bloque “Provincias Unidas” en el Senado. La bancada está integrada por Carlos “Camau” Espínola (Corrientes), Edgardo Kuider (Entre Ríos) y Alejandra Vigo (Córdoba), Juan Carlos Romero (Salta), Edith Terenzi (Chubut) y Lucila Crexell (Neuquén), que trabajarían coordinados con Torres y los gobernadores Martín Llaryora, de Córdoba y Rolando Figueroa, de Neuquén. El grupo apunta a expandirse y tiene buena sintonía con el resto de los mandatarios patagónicos, el santafesino Maximiliano Pullaro, el sanjuanino Marcelo Orrego, el puntano Claudio Poggi, el misionero Carlos Rovira (que no es gobernador pero es el líder político en esa provincia), el jujeño Carlos Sadir y el entrerriano Rogelio Frigerio, entre otros.
Algunos análisis ya hacen proyecciones hacia las presidenciales de 2027, pero el horizonte de Torres es más inmediato: robustecer su gobierno y establecer un blindaje para sustraer a su provincia de las tóxicas condiciones de la disputa nacional en las elecciones legislativas del año que viene.
Aunque la escena es demasiado incierta como para arriesgar pronósticos, el lanzamiento de “Despierta” responde al mismo criterio que alienta el bloque “Provincias Unidas”, muy razonable si se consideran los movimientos del área metropolitana.
Javier Milei polariza con Cristina Kirchner y libra una batalla cada vez menos en sordina para eclipsar definitivamente a Mauricio Macri como referencia antikirchnerista, mientras en el radicalismo escalan las tensiones entre el ala porteña que adelanta a Martín Lousteau y la dirigencia del interior que no ve la conveniencia de contaminarse en esa reyerta.
A la dirigencia metropolitana le interesa enfatizar el elemento nacional de las elecciones del año que viene porque así empezaría a posicionarse en todo el país. No es solo Milei, que necesita incrementar su tropa propia en el Congreso. Cristina Kirchner, Sergio Massa, Macri y otros juegan a la posibilidad de recuperar riendas que han perdido por sus desafortunadas experiencias.
Para la dirigencia del interior, y muy especialmente los gobernadores, la elección de medio término es en cambio una oportunidad para ampliar sus márgenes de negociación frente al Gobierno nacional y el área metropolitana en general. Meter la mayor cantidad de brazos posible en el Congreso para transitar el segundo tramo del mandato libertario es en este sentido tan central como afirmarse territorialmente, y en tal entendimiento priorizan los ingredientes locales para desmarcarse y no ser arrastrados por estrategias ajenas.
El de Torres es un caso ejemplar. Ganó visibilidad nacional al ser el primer gobernador en confrontar con Milei por recursos federales, en una pelea a la que se sumaron enseguida los patagónicos y luego el resto de los mandatarios.
La idea de crear una fuerza provincial gana terreno también en el oficialismo de Catamarca, donde ya comenzaron las clásicas especulaciones sobre el posible desdoblamiento electoral que habilita la Constitución para marzo. Cualquiera sea la decisión que tome el gobernador Raúl Jalil en ese sentido, el criterio que empieza a imponerse es que debe salvaguardarse a la provincia de la fragmentación nacional.
No hay ninguna urgencia por definir encolumnamientos nacionales. Primero lo primero: cuidar el capital político salvado de la debacle y tratar de incrementarlo. Las presidenciales de 2027 quedan demasiado lejos y el trayecto demasiado incierto como para andar rifándolo en aventuras metropolitanas.
Llegado el momento, se verá. “Despierta Chubut” marca un rumbo.

