Presupuesto 2025, la batalla que se viene

OPINIÓN
En algo pueden coincidir todos, libertarios, radicales, peronistas, macristas, la izquierda y los apolíticos también: Javier Milei puso el Estado patas para arriba y lo cambió todo. Unos verán en las medidas un auténtico desastre, otros celebrarán sus decisiones; pero independientemente de la valoración que pueda hacerse, es indiscutible que la administración central del país se modificó tanto que en muchos aspectos se transita a ciegas, sin saber qué rumbo tomará la economía, no en los próximos años, sino la próxima semana. Esa imprevisibilidad, y la fragilidad de un marco recesivo e inflacionario que oscila entre la inestabilidad crónica y las promesas, afecta a cada argentino, pero resulta devastador para quienes deben administrar la cosa pública en estamentos inferiores a Casa Rosada. No hay, en estas condiciones, planificación posible. Sobrevivir, tapar baches, aguantar, es la consigna impuesta entre compromisos y demandas que engordan y recursos que se achican.

En ese contexto, el Presupuesto 2025 toma una relevancia superior a la habitual. El Presidente Milei anunció una decisión inédita: en lugar de mandar la carpeta con el proyecto y las planillas de números, se trasladará personalmente al Congreso de la Nación para presentar su presupuesto para el año que viene. En materia de propaganda, la jugada es genial. Le dará centralidad total, cámaras y atención para hacer lo que más le gusta: hablar sin interlocutores y desgranar una vez más su rimbombante discurso. La mesa servida para hacer su show. Y no necesita más que eso, porque si el Presupuesto 2025 no se aprueba, el menos afectado será él: podrá disponer casi discrecionalmente de los fondos, tomando como parámetro las cuentas desactualizadas del año pasado.

Quienes sí están atentos y preocupados son, por caso, gobernadores e intendentes. Ellos necesitan un presupuesto con certezas y que se cumpla, para saber cómo trabajarán el año que viene. Por eso, gobernadores de Unión por la Patria se reunieron esta semana buscando la manera de recuperar dinero. Entienden que se los está vaciando para llenar los bolsillos de Jorge Macri en CABA. “Nos enteramos que la plata que le da al gobierno de la Ciudad se la saca a las demás provincias”, denunció el bonaerense Axel Kicillof. Y el malestar se compartió con otros mandatarios como el riojano Ricardo Quintela, el fueguino Gustavo Melella, el santiagueño Gerardo Zamora y el formoseño Gildo Insfrán. Todos vieron caer sus ingresos, hecho agravado por la quita de Fondo Nacional de Incentivo Docente (Fonid) y el Fondo Compensador del Transporte, aportes y subsidios. Para reclamar, los mandatarios buscan apoyo de legisladores nacionales, incluso los aliados a Milei, con la consigna de que la gobernabilidad que le ofrecieron a Milei, se haga extensiva a las provincias. Y sin plata eso es imposible.

Fuente: El Esquiú.com

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