Primereada libertaria

El bloque de diputados libertarios aprovechó las divergencias en la bancada oficialista en torno al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) para presentar el proyecto de adhesión provincial antes que el Gobierno.

La madrugada parlamentaria se produjo horas después de que el presidente del bloque libertario, Adrián Brizuela, marcó lo extraño de que el ministro de Minería de la Provincia, Marcelo Murúa, no estuviera del todo enfilado con la postura del Gobierno que integra en lo que se refiere a este sistema de promoción de inversiones.

“Es inadmisible que un ministro, y con más razón de esa cartera, haga objeciones públicas a la política minera de su gobernador”, dijo Brizuela.

El Gobierno demoró el envío del proyecto de adhesión al RIGI con la expectativa de conseguir cerrar antes una posición uniforme en el bloque oficialista, donde algunos diputados kirchneristas se oponen. A principios de semana había iniciado el poroteo con un encuentro en la Casa de Gobierno.

Es improbable que el RIGI naufrague en la Legislatura catamarqueña.

Lo promovió Javier Milei, de modo que puede darse por seguro el voto de los cinco libertarios que ingresaron en diciembre en la Cámara baja.

Lo mismo puede decirse de los dos legisladores del PRO y de una mayoría aplastante de los radicales.

Al Gobierno le alcanzaría con esas voluntades y las de su propia bancada para aislar a los kirchneristas, que podrían inclinarse por la negativa junto al peronista disidente Hugo “Grillo” Ávila.

En el Senado, ya se sabe: será un mero trámite formal, signado por la unanimidad.

No es la adhesión de la Provincia al RIGI lo que está en juego. El asunto es que el tema ha sido tomado por el ultrakirchnerismo local para visibilizar disidencias con el Gobierno. Es decir: asumen una posición testimonial cuyo efecto es exponer una fractura en el frente oficialista.

En esa fisura se cuelan los libertarios para ganar protagonismo y de paso le señalan a los kirchneristas las inconsistencias de sus referentes nacionales.

Al cuestionar a Murúa, Brizuela se refirió al proyecto de “Régimen Provincial de Fomento a las Inversiones Estratégicas” presentado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof.

“Una suerte de RIGI, pero nacional y popular”, ironizó.

«El gobernador K comenzó a darse cuenta de que el terraplanismo kirchnerista lo puede dejar sin grandes inversiones, que no tendrían inconvenientes en mudar sus proyectos a la vecina provincia de Río Negro, que acaba de adherir al RIGI”, advirtió.

El RIGI fue aprobado en el Congreso por siete de los ocho legisladores nacionales de Catamarca, un consenso pocas veces visto. Además, tuvo la adhesión explícita de los gobiernos de las provincias que conforman las mesas del Litio y el Cobre: Catamarca, Salta, Jujuy, San Juan y Mendoza.

Las palabras de Murúa fueron inconvenientes porque lo consideró inocuo para la minería, mientras que el Gobierno lo postula como un instrumento clave para promover inversiones en ese campo. Puede considerarse un matiz, aunque llamativo por provenir del encargado de ejecutar una política central para el Gobierno, pero matiz al fin.

Lo de los diputados kirchneristas, en cambio, no es un matiz: consideran al RIGI nocivo, es una diferencia de fondo, que se plantea en contra de la postura mayoritaria en la alianza oficialista, conforme a los enfilamientos institucionales que se concretaron hasta ahora.

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