«A las víctimas les pido disculpas, de corazón. Estoy muy arrepentido de todo lo que pasó»

HÉCTOR CÓLICA, EN LIBERTAD
Beneficiado por la ley del 2×1 restó un año de condena a los 25 por los cuales había sido sentenciado. Dijo que tiene un tumor en un riñón.

A punto de cumplir 21 años de condena en el penal de Miraflores por abuso sexual en perjuicio de niños, niñas y adolescentes, el exprofesor de Literatura, Héctor Cristian Cólica Villarroel (65) recuperó ayer la libertad.

Aproximadamente a las 12 fue trasladado desde el penal, ubicado en el departamento Capayán, hasta la plaza 25 de Agosto a bordo de un móvil del Servicio Penitenciario Provincial.

Dos uniformados lo ayudaron a descargar las pocas pertenencias que obtuvo y acumuló estando en prisión, acondicionadas en cinco bultos que solo no logró bajar por su visible y deteriorado estado de salud.

Según se informó, personas allegadas lo retirarían en el trascurso de la tarde del lugar donde fue liberado.

En diálogo con los colegas de El Ancasti, comentó: “Tengo trabajo y un tumor en el riñón izquierdo. Me queda un año de vida. Ya fue diagnosticado por los médicos”.

“Le pido mil perdones a las víctimas. Les pido disculpas de todo corazón. Estoy muy arrepentido de todo lo que pasó. Perdón, me queda muy poco tiempo de vida”, agregó.

Los casi 24 años que permaneció en la cárcel -tres años con prisión preventiva más 21 años en el penal-, dejaron marcas en Héctor Cólica, quien en sus años de juventud fue conocido además como “Jarilla”.

Durante su cautiverio se le permitió salir del penal para estudiar la carrera de Profesorado de Artes Visuales, estudios que no logró culminar. Recientemente tuvo acceso a salidas transitorias en el marco de su inminente cumplimiento de condena, tendientes a posibilitar su inserción en la sociedad.

2×1
Todos los condenados estuvieron detenidos casi tres años con prisión preventiva. Esos años se tuvieron en cuenta al momento de realizar los cómputos de años de prisión por condena. Como consecuencia la Ley Nacional 24.390 del 2×1, que estuvo vigente hasta el año 2001 cuando la norma fue derogada, Cólica logró restar un año de su sentencia.

Blanco y negro

La investigación que derivó en la detención de Cólica y cuatro personas más, comenzó en marzo del año 2000, cuando una adolescente que se escapó de su casa, comentó luego a sus padres que era víctima de abusos sexuales.

A partir de la denuncia la Justicia ordenó allanar la casa de “Jarilla”, donde se secuestró más de 3.000 fotos en blanco y negro, impresas en papel especial para fotografías y tres videos formato VHS, en cassettes.

El hallazgo causó profunda conmoción ya que en aquella época los teléfonos celulares recién comenzaban a ser difundidos masivamente y porque puso en evidencia que en Catamarca se producían -y presuntamente se distribuían-, imágenes con contenido sexual de niños, niñas y adolescentes.

Con el material incautado la pesquisa llevó a la detención de cuatro personas más que fueron a juicio junto con Cólica, en el año 2003.

Ellos son Luis Ricardo Cerezo, quien fue sentenciado a 21 años de reclusión por seis hechos de “corrupción de menores agravada, reiterada en concurso real”, Daniel Alberto Zurita, quien recibió 15 años de prisión por dos hechos de “corrupción de menores agravada” y Arturo Pablo Allés Bosch, que recibió 15 años de cárcel por “abuso sexual con acceso carnal”.

La quinta persona, una mujer, fue absuelta por el beneficio de la duda.

Durante la investigación no se logró determinar la identidad de la mayoría de los niños afectados. Solo se pudieron reconstruir 15 hechos de corrupción de menores. Tampoco se pudo determinar si Cólica comercializó o difundió las fotografías en redes de pedofilia.

Revistas
Según los testimonios de la época, Cólica integró talleres literarios. Fue editor de la revista “El Malón” y desarrolló tareas docentes, que alternó con eventuales suplencias en establecimientos educacionales. Además dio clases particulares en su domicilio del norte de la ciudad. Supuestamente realizó la edición de una revista de corta tirada y subsistencia con contenido de poesías estilo “under” y libertino, con ilustraciones efectuadas por chicos en situación de calle quienes se encargaban de su comercialización.

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