Que Sergio Massa haya relanzado su candidatura presidencial a través de un acto de fuerte convocatoria a gobernadores, funcionarios, dirigencia política, sindical y social desde Tucumán no es una casualidad. Se trata de una provincia emblemática para el peronismo, y forma parte de la macrorregión Norte Grande, que fue clave, junto con la provincia de Buenos Aires, para el triunfo electoral del Frente de Todos en 2019.
En medio de una crisis económica muy profunda, el gobierno de Alberto Fernández fue generoso con la región integrada por 10 provincias en materia de inversión de obras de infraestructura y en transferencias no automáticas, relegando a otras regiones de la Argentina, en particular los distritos gobernados por la oposición. En la relación entre el actual gobierno nacional y el Norte argentino, con jurisdicciones gobernadas por mandatarios peronistas o afines, salvo Jujuy y Corrientes, hay un juego de contraprestaciones –apoyo electoral a cambio de obras y fondos- que había venido funcionando hasta ahora. Las PASO de agosto, sin embargo, pusieron en evidencia un deterioro pronunciado en el caudal electoral del oficialismo nacional, en el que sin dudas gravitó el desdoblamiento de los comicios provinciales respecto de los nacionales.
Massa y los propios gobernadores consideran que en octubre, cuando en las elecciones se juega la continuidad del peronismo en la Casa Rosada, habrá una militancia más comprometida y una incidencia mayor de los aparatos partidarios y estatales en la campaña electoral para recuperar los votos perdidos. La masividad de la convocatoria del sábado, que apostó a ser la refundación de Unión por la Patria en territorio norteño, refuerza el optimismo: la expectativa es lograr en el norte argentino entre 750.000 y un millón de votos más que en agosto, impulso que le asegure al ministro de Economía un lugar en el balotaje junto a Javier Milei.
En un escenario político imponente, Massa dijo lo que el auditorio colmado de dirigentes de la región esperaba escuchar: que el Norte Grande es la región más injustamente postergada y que por esa razón convocará a un nuevo pacto federal que supere las asimetrías históricas y ponga los cimientos de un país más equitativo. El discurso no es nuevo, pero el candidato oficialista puede exhibir estadísticas oficiales de los últimos años que corroboran un flujo más fluido de recursos hacia la región, a diferencia de lo ocurrido durante el gobierno de Mauricio Macri, que pergeñó para el mismo propósito enunciado por Massa el Plan Belgrano, que sin embargo solo fue una estrategia marketinera sin sustento en la realidad.
La macrorregión ha logrado generar en los últimos años una sólida estructura superadora de las diferencias partidarias. El Consejo Regional del Norte Grande ha logrado integrar a las 10 provincias y del seno de esa organización surgen iniciativas orientadas a potenciar el desarrollo productivo. Esta experiencia virtuosa, que ha sido destacada desde el gobierno nacional, deberá continuar luego de la campaña, prescindiendo de cuál sea el resultado de los comicios. Pero esa dinámica ha sido lógicamente interrumpida por el proceso electoral.
Teniendo en cuenta la volatilidad de los escenarios electorales, es difícil predecir si la estrategia de refundar la campaña apoyándose en las provincias del norte argentino le alcanzará al oficialismo nacional para crecer electoralmente y competir con los libertarios. En ese afán, Massa ha mencionado ante los 13 gobernadores los efectos aciagos que tendría para el federalismo argentino acabar con el régimen de coparticipación, una de las reformas de tercera generación propuestas por Milei. Si prosperase, dijo, “sería la disolución nacional”. Razón no le falta. Pero a Unión por la Patria, para llegar con chances al balotaje de noviembre le hace falta mucho más que agitar los fantasmas ajenos. La militancia en territorio, proclamada en Tucumán, como contrapeso a la militancia mediática y de redes sociales de su probable rival, es una de las alternativas.
La expectativa del oficialismo nacional es lograr en el norte argentino entre 750 mil y un millón de votos más que en agosto.
Fuente: El Ancasti

