La Fiscalía de Instrucción N° 1, a cargo de Jésica Miranda, se encuentra investigando bajo un estricto secreto de sumario la denuncia de la familia de un hombre de 50 años aproximadamente, cuyo cuerpo fue retirado de la sala velatoria y llevado a la morgue judicial.
Personal del Cuerpo interdisciplinario Forense (CIF) realizó por orden judicial la operación de autopsia.
De acuerdo a la información oficial a la que tuvo acceso este diario, los familiares de un hombre de apellido Segura, cuyos restos estaban siendo velados en una sala velatoria de avenida Güemes al 400, presentaron una denuncia penal en la Unidad Judicial N° 2, cuyo contenido se mantiene en absoluta reserva por la Fiscalía, por lo que se desconoce si Segura fue víctima de una presunta mala praxis o de otro ilícito.
Tras dicha denuncia, la que le fue consultada a la fiscal Jésica Miranda, esta ordenó que personal de la División Bomberos se hiciera presente conjuntamente al personal de la Unidad Judicial N° 2 en la sala velatoria y procediera al secuestro del féretro de la capilla ardiente, el cual estaba siendo ya velado por sus deudos.
Ante la mirada de los presentes, los bomberos ingresaron a la sala y retiraron el féretro, que cargaron luego en el vehículo oficial y por orden de la fiscal lo trasladaron a la morgue judicial del Cementerio Municipal, donde más tarde el personal del CIF llevó adelante la operación de autopsia.
