La mayoría de los habitantes del norte de la jurisdicción municipal de Huillapima, añora un cambio en la conducción del Municipio. Porque el proyecto de Omar Soria está agotado y la gente cansada, el empleado municipal en su mayoría siente la desigualdad que viene soportando hasta el presente, con los privilegios que gozan los acólitos del poder.
No se siente contenidos por la institución Concejo Deliberante, que sigue siendo una escribanía del ejecutivo municipal. Ningún concejal levanto la voz y mucho menos el Intendente para defender la mutilación más grande que sufre nuestro territorio, cediendo de boca a la Capital el complejo habitacional Valle Chico, enclavada en nuestra jurisdicción, limites que datan desde la fundación de Catamarca. Solo por miedo a no poder cumplir con el mantenimiento de los servicios, propios de una administraciones incompetente.
Decimos escribanía porque no puede ser que ningún concejal se le haya ocurrido presentar un proyecto de Ordenanza de llamado a una convencional constituyente, para el dictado de nuestra Carta Orgánica, donde se limite los mandatos, uno o dos periodos para cualquier ciudadano es suficiente.
No puede ser, que en doce años no se haya entregado una casa de Barrio, con la necesidad habitacional que sufren los vecinos. En tiempos de auge de las comunicaciones y del internet, tenemos localidades incomunicadas con lo son Concepción, San Pablo, Los Chañaritos y puestos aledaños. En estos últimos ni el camión de recolección de residuos les envían. Una barbaridad.
Es de público conocimiento el mal trato que tiene esta administración para con los productores y vecinos de las Colonias.
No nos podemos dar el lujo de seguir con un Intendente que administre miserias, prendido de la coparticipación y que no sepan ampliar los horizontes económicos que te brinda el turismo, la producción, entre otras. Que solo cuando está en vísperas de elecciones les agarre un ataque de demagogia, dando una recomposición salarial, nunca antes se atrevió a darla. Olvidándose las peleas que mantenía con la gremial, defendiendo un punto más o menos de aumento, porque en Huillapima «nunca hay recursos».
Ya esta, digamos basta, queremos un municipio que crezca al compas del crecimiento del interior de la provincia, es vergonzoso y lamentable lo que pagan al personal con planes que algunos llevan años sin pasar al menos a contrato, lo que pagan por una beca, nos gustaría que prueben ellos, si se puede vivir con esa miseria.
Las opciones están, para esta PASO, el cambio es posible, digamos, basta a tanto atropello y desgobierno.
