Prestaciones y contraprestaciones

Massa con Jalil. Los gobernadores del norte traccionarán votos a favor del precandidato presidencial.
Uno de los precandidatos presidenciales de Unión por la Patria, el ministro de Economía Sergio Massa, venía insistiendo con la necesidad de que los gobernadores peronistas sean sus jefes de campaña en sus respectivas provincias, de modo de aprovechar la tracción de los aparatos estatales para su actividad proselitista. Ayer, durante su paso por San Juan y La Rioja, los mandatarios provinciales que mantuvieron reunión con él, entre ellos el catamarqueño Raúl Jalil, confirmaron que así será en las dos semanas que quedan hasta las PASO y después también, si es que se confirma que será el triunfador frente a la otra opción oficialista, la que encabeza Juan Grabois, algo que todos descuentan aunque hay dudas respecto del porcentaje que éste pueda alcanzar. La mayoría de las encuestas le otorga al líder del Movimiento de Trabajadores Excluidos menos del 5 por ciento de las adhesiones, salvo una, en la que trepa hasta el 8 por ciento de los votos. Este último estudio encendió las alarmas en el gobierno nacional, que apuesta a un triunfo contundente de Massa en la interna y que además, en el conteo general, sea el precandidato más votado aprovechando la polarización de la principal oposición entre Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich.

Massa, que estuvo en Catamarca para la inauguración de la Fiesta Nacional e Internacional del Poncho, recorre en estos días las provincias en busca de fortalecer su postulación. Que sean sus jefes de campaña distritales no es el único favor que el precandidato les debe a los gobernadores. Deberá recordarse que fueron clave para que él fuese el elegido a último momento cuando prácticamente se había oficializado que sería Wado de Pedro. Raúl Jalil y el gobernador santiagueño Gerardo Zamora representaron a sus pares oficialistas y viajaron a Buenos Aires casi sobre el cierre del plazo de la presentación de las listas para solicitar que Massa sea el candidato de la unidad.

No hay en la actitud de los mandatarios provinciales solo un gesto de solidaridad política, sino también un interés concreto. Aún en medio de la crisis que padece la economía argentina, las provincias del Norte Grande (NOA y NEA) han sido favorecidas por el gobierno de Alberto Fernández con abundante financiamiento para obras de infraestructura pública y el envío de fondos no reintegrables. Los gobernadores peronistas suelen comparar los beneficios que obtuvieron sus jurisdicciones en los últimos cuatro años en comparación con lo ocurrido durante la presidencia de Mauricio Macri, que presentó como un hito su Plan Belgrano para el norte argentino, pero los recursos que se volcaron en la práctica entre 2015 y 2019 para la macro región fueron magros y las obras realizadas con financiamiento federal prácticamente inexistentes.

El Norte argentino fue, además, clave en las elecciones presidenciales de 2019. La diferencia que el Frente de Todos obtuvo en la macro región, sumada a la que logró en la provincia de Buenos Aires, volcó finalmente la balanza electoral, contrarrestando la derrota sufrida en distritos grandes como CABA, Córdoba y Mendoza, por ejemplo.

De modo que los gobernadores peronistas del norte y el actual gobierno nacional tienen una historia reciente de prestaciones y contraprestaciones en las que han salido favorecidas ambas partes. En la gira del precandidato Massa por la región, los mandatarios no solamente le han ratificado su adhesión, sino que se han comprometido a cargarse la campaña oficialista a los hombros. Pero a diferencia de 2019, el peronismo arrastra el desgaste de cuatro años de gobiernos complicados, en los que no ha podido resolver los problemas más urgentes de la Argentina.

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