«Efectué el disparo, sentí el estruendo de la escopeta y quedé en shock»

DECLARACIÓN DEL POLICÍA FRANCO ÁVALOS
Dijo que nunca se imaginó que el arma estaba cargada. Pensó que sus compañeros la habían descargado.
El policía Franco Ávalos, imputado por la muerte de su colega Oscar Ramírez, amplió su declaración indagatoria el pasado 26 de junio y, con el paso de las semanas, se conocieron los detalles que brindó sobre el hecho, en el edificio de Fiscalía Penal.

De acuerdo a lo que declaró ante la fiscal de Instrucción N° 4, Antonella Kranevitter, quien investiga el suceso, él realizó el disparo en contra de Ramírez con una escopeta. Ávalos aseguró que, luego de ello, quedó en shock. El efectivo, además, manifestó que nunca se imaginó que el arma de fuego estaba cargada.

Ávalos mencionó que el hecho sucedió el 2 de junio a la noche, en la base del Grupo de Infantería Motorizada de Acción Rápida (GIMAR). En ese entonces, el edificio estaba siendo refaccionado.

Según la declaración de Ávalos, en un momento determinado él, Ramírez y otros compañeros estaban en la oficina que utilizaba el jefe de la División GIMAR, donde se produjo el desenlace fatal. Ávalos recordó que Ramírez se encontraba con un gato, que es la mascota de la base. El imputado le pidió a Ramírez que “no lo moleste” al animal. Esto sucedió en tono de broma, siempre de acuerdo a las palabras de Ávalos.

“(…) Recuerdo que ‘Jerry’ (por Ramírez) se encontraba a mi derecha en el umbral de la puerta de ingreso a la oficina y, yo, parado en frente del escritorio en donde se encontraba la escopeta. En ese momento, tomé la escopeta y le amagué un culatazo (…)”, relató.

En otro pasaje, Ávalos resaltó: “(…) Yo, encontrándome parado frente al escritorio, plenamente seguro de que el arma estaba descargada, y a modo de broma, la chimacié y efectué el disparo. En ese momento, sentí el estruendo de la escopeta y quedé en shock”. Luego, el policía remarcó que tras esa situación lo único que hizo fue “dejar la escopeta en la mesa”.

En los segundos posteriores al disparo, un compañero se acercó a él, lo abrazó, y le pidió que se calmara. “Yo decía: ‘Por qué dejaron la escopeta con cartuchos’”, añadió. El acusado se refirió a la relación que tenía con Ramírez e hizo énfasis en que eran “muy amigos”. “Nosotros teníamos muy buena relación, nos hicimos muy amigos. Salíamos a comer, nos cortábamos el pelo, íbamos a comprar ropa juntos. No teníamos ningún tipo de problemas”, resaltó.

Por otra parte, dijo que nunca se imaginó que el arma estaba cargada. “Confié ciegamente que mis compañeros habían descargado el arma, como era habitualmente. Nunca supe porque no la habían descargado. Nunca me representé este resultado ni que podía pasar lo que pasó. Todo fue muy rápido entre el momento que chimacié y disparé. Fue una cuestión de un segundo. Yo me encuentro muy mal por lo sucedido”, señaló.

Acusación
Ávalos está imputado por el delito de “homicidio simple con dolo eventual agravado por el uso de arma de fuego”. Esta figura se aplica cuando, para la Justicia, una persona tuvo que haberse representado que, al realizar una determinada acción, podría ocasionarle la muerte a alguien y, pese a prever ese posible resultado, continuó con su accionar y no hizo nada para evitarlo. La defensa, ejercida por Roberto Mazzucco, había solicitado que la calificación cambie a “homicidio culposo”. El juez de Control de Garantías N° 1, Héctor Rodolfo Maidana, no hizo lugar al pedido de Mazzucco.

Maidana, en sus fundamentos, argumentó que “corresponde el rechazo del cambio solicitado, toda vez que de la prueba hasta ahora arrimada a la causa no se advierte, ni Mazzucco lo demuestra, que la calificación dada por la fiscal al hecho que se investiga sea manifiestamente errónea”.

Luego, tras referirse a los testimonios de dos testigos de la causa, indicó que aquellas declaraciones “no dejan dudas de que el imputado estaba en innegables condiciones de conocer el riesgo que implicaba su conducta. No solo por apuntar con un arma de fuego a corta distancia contra Ramírez sino por apretar el gatillo que dio inicio a la acción de descerrajar el proyectil que ingresó en una zona vital del cuerpo de la víctima, ocasionando que minutos después perdiera su vida. Es decir que Ávalos no hizo nada para evitar el peligro de la producción del resultado”.

Maidana también infirió que “Ávalos actuó con dolo eventual desde que tomó la escopeta, la cargó (chimaceó), le apuntó a la víctima y le disparó a corta distancia, de lo que se colige que el imputado se representó la posibilidad de matar o herir. Ello por cuanto dada su condición de funcionario policial era consciente de que disparaba un arma de fuego, de su alto poder destructivo, y de que lo hacía en dirección a Ramírez, el cual –según un testigo– se encontraba aproximadamente a 50 centímetros de distancia. No obstante, siendo consciente de tales extremos, Ávalos efectúa el disparo, lo que pone en evidencia que actuó con total desprecio e indiferencia en relación a la producción del resultado”.

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