EDITORIAL
La conformación de las listas de precandidatos de las distintas fuerzas políticas para las PASO catamarqueñas ha puesto en evidencia una vez más que las mujeres son relegadas en los cargos con representación política y que solo la obligatoriedad que emana de las leyes es factor para que ocupen lugares preponderantes.
Y no es que las mujeres no tengan activa participación en la vida política o cualidades de igual valía que los dirigentes varones. Son decisiones políticas las que inciden para esa postergación.
De modo que se advierte que, aunque no sea la herramienta ideal, las leyes que favorecen la presencia de mujeres en las listas de candidatos –antes la de cupo femenino, ahora la de paridad de género- siguen siendo necesarias.
Un informe publicado el pasado lunes consigna que en aquellos cargos en donde la ley no fija obligaciones de paridad, más del 80 por ciento de los precandidatos son hombres. La ley de Paridad de Género en ámbitos de representación parlamentaria y política que rige en Catamarca desde 2018 obliga a las fuerzas políticas a conformar las listas de candidatos a diputados, senadores y concejales con el criterio de paridad entre hombres y mujeres. En otras categorías, como las de gobernador y vicegobernador e intendentes, por ejemplo, la ley no fija obligaciones y es en estos espacios donde la hegemonía masculina es abrumadora.
En algunas categorías, como la de diputado nacional, rige la ley federal, pero como se eligen solo dos, se infiere que corresponderá uno a la fuerza que saque más votos y otro a la que ocupe el segundo lugar en la contienda electoral. De modo que interesa quién encabeza la nómina. Algo similar sucede con la categoría senadores provinciales, que es uno por departamento.
En la categoría gobernador/vice, no hay ninguna mujer que encabece y solo dos precandidatas a vicegobernadoras. En la categoría intendentes, solo hay 26 mujeres sobre 158 postulantes. En la categoría diputados nacionales solamente una mujer encabeza y en la de senador provincial hay apenas 10 precandidatas sobre un total de 41.
Desde el punto de vista del pluralismo en la representación política en las elecciones, la buena noticia es que entre las muchas postulaciones con fuerte predominio masculino, empiezan a tener representatividad las personas de la diversidad sexual y de género: hay dos mujeres transgénero precandidatas a concejales, una en Valle Viejo y otra en Santa María.
Durante décadas las mujeres fueron ganándose, mediante grandes y meritorios esfuerzos y compromisos con sus propias convicciones, un lugar en la actividad política hasta alcanzar en la actualidad una gravitación en la vida interna de los partidos en igualdad de condiciones que los varones. Sin embargo, esa paridad no se observa en la confección de las listas de candidatos. Esta omisión le resta a la democracia calidad representativa, pues terminan priorizándose criterios que no se vinculan necesariamente con las cualidades dirigenciales, sino con la pertenencia a un género.
Fuente: El Ancasti


