ABSUELTOS EN EL DELITO DE «RAPTO»
El veredicto fue por unanimidad. No obstante, mantienen la libertad hasta que el fallo quede firme.
Escuchó la palabra “absolver” y la angustia la invadió. El secretario de la Cámara de Sentencia en lo Criminal de Primera Nominación Efraín Morcos continuaba leyendo el veredicto. Gabriel Leiva y Emanuel Agüero también escuchaban atentos desde el banquillo de los acusados el veredicto que marcaría su destino. Los jueces Fernando Esteban, Mauricio Navarro Foressi hallaron culpables a ambos del delito de “abuso sexual con acceso carnal agravado por ser cometido por dos personas”. Cuando escuchó “culpables”, el semblante le cambió a la joven denunciante. Le creyeron.
Aunque Leiva y Agüero fueron declarados culpables en un delito contra la integridad sexual resultaron absueltos en el delito de “rapto”. El Tribunal condenó a ambos a la pena de 10 años de prisión. Sin embargo, mantienen la libertad hasta tanto el fallo quede firme. A la vez, fijaron restricciones de acercamiento hacia la denunciante y su familia.
En la instancia de alegatos, la fiscal de Cámara Daniela Barrionuevo había solicitado una pena de 13 años para Agüero y 15 para Leiva. En tanto que el abogado de la querella, Claudio Contreras, había pedido una pena de 15 y 17 años, respectivamente.
Mientras los magistrados deliberaban, desde la esquina de Junín y San Martín, en cercanías del Tribunal, un grupo de personas se manifestaba. Exigían, a los gritos, justicia. Esta esquina céntrica permaneció cortada durante gran parte de la mañana. Un importante operativo de seguridad se llevó a cabo. Los grupos especiales GIR e Infantería fueron convocados.
El caso
La agresión sexual habría sucedido en 2018 en Valle Viejo. La joven se había reunido con Leiva y Agüero mediante un engaño. Ella estaba necesitada de un trabajo. Supuestamente iban a realizar una entrevista de trabajo para un conocido hotel céntrico.
Los acusados forzaron a la joven y la abusaron sexualmente en forma reiterada. La muchacha logró solicitar auxilio al meterse en el baño y comunicarse con su novio por celular. Según la investigación, los acusados la mantuvieron amenazada y cuando arribó la Policía al domicilio, la habrían amedrentado con un arma blanca para que no manifestara lo ocurrido.
Durante la primera audiencia, Agüero habló aunque solamente negó los hechos. A su turno, Leiva se mantuvo en silencio. El martes, al finalizar la ronda de testigos, los imputados volvieron a pedir la palabra para contar su versión de lo sucedido. Volvieron a negar los hechos. A la vez, insistieron en el consentimiento de la denunciante.
La denunciante pudo contar su versión. Para declarar ante el Tribunal, fue asistida por una psicóloga de la Oficina de Asistencia a la Víctima de Delito del Poder Judicial. La joven mantuvo su denuncia y ratificó los hechos por los que Leiva y Agüero fueron imputados y condenados ayer.
Entre otros testimonios se destacó el de la psicóloga, que constató su condición de víctima, el de su exnovio y el de un testigo. Este último contó sobre la necesidad de trabajo que le había comentado la víctima.
El miércoles por la tarde se llevó a cabo la instancia de alegatos. «La fiscalía mantuvo la acusación para ambos y entendemos que por las graves consecuencias en la salud de la víctima, las penas deberían ser las que pedimos. Además solicitamos resarcimiento económico», agregó Contreras. Ante este planteo, el Tribunal resolvió un resarcimiento económico por el daño ocasionado de $1.500.000.
Si bien la Fiscalía había solicitado que los dos acusados continuaran en libertad hasta que la condena quede firme, la querella pidió prisión domiciliaria o restricciones y fuertes medidas de control para los acusados, hasta que la condena quede firme. A su turno, los abogados de la defensa, Luciano Rojas y Pedro Justiniano Vélez, pidieron la absolución.
La salida
Conocido el fallo del Tribunal, comenzó un momento de tensión que se prolongó por algunos minutos. Los manifestantes se hicieron oír. Leiva y Agüero debieron salir escoltados por personal policial. Numerarios de las fuerzas especiales formaron un pasillo para que los condenados pudieran llegar hasta el móvil policial.
Los manifestantes lanzaron huevos y tomates. Les gritaron a viva voz y los insultaron. En la vereda del Tribunal quedaron los restos de su ira.
