La peste de la derrota

La proliferación de desdoblamientos en las elecciones provinciales respecto de las nacionales es similar a la que se dio en 2019 y obedece al mismo estímulo: el instinto de conservación de gobernadores mayoritariamente peronistas que tratan de sustraer a sus distritos de la tóxica gravitación metropolitana.

La diferencia radica en que en 2019 cundía la incertidumbre, mientras que el factor determinante en 2023 es una certeza: el peronismo perderá las elecciones presidenciales. Y de la derrota se huye como de la peste.

En 2019 los mandatarios justicialistas no estaban en condiciones de saber cómo se ordenaría el peronismo para enfrentar la candidatura a la reelección de Mauricio Macri. El diseño, desde el área metropolitana, recién alumbró en mayo de ese año, tras una aplastante victoria del peronismo cordobés que le dio la reelección a Juan Schiaretti. Fue la exitosa fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner y la alianza entre el PJ, la kirchnerista Unidad Ciudadana y el Movimiento Renovador de Sergio Massa.

Para cuando se celebraron las elecciones nacionales, la mayoría de los gobernadores ya había ratificado el dominio en sus distritos, pero todos tomaron debida nota de un dato aleccionador: por orden de Macri, la gobernadora de Buenos Aires, María Eugenia Vidal desistió de desdoblar los comicios provinciales y su proyecto de reelección fue arrastrado por la derrota nacional.

No es cierto que no se pueda aprender en cuero ajeno. La autonomía electoral puede ser, en circunstancias como las actuales, un arma para utilizar en defensa propia.

Además de la Ciudad de Buenos Aires, solo cuatro provincias optaron por quedarse al margen de la fragmentación del calendario electoral: Buenos Aires, Chubut, Catamarca y Santa Cruz.

Dos, Santiago del Estero y Corrientes, no eligen gobernador en este turno.

Las 16 restantes se abrieron del cronograma establecido para la Casa Rosada y el Congreso. Río Negro y Neuquén ya definieron, el fin de semana pasado.

La minuta sigue así.

  • El 7 de mayo votan Jujuy, La Rioja y Misiones
  • 14 de mayo: La Pampa (celebró PASO el 12 de febrero), Tucumán, Salta, San Juan y Tierra del Fuego.
  • 11 de junio: San Luis y PASO en Mendoza.
  • 25 de junio: Córdoba y Formosa
  • 16 de julio: PASO en Santa Fe.
  • 10 de septiembre (tras las PASO nacionales), elecciones generales en Santa Fe.
  • 17 de septiembre: Chaco
  • 24 de septiembre: Mendoza

Es decir que, contando las PASO nacionales del 13 de agosto, para cuando se haga la primera vuelta de las Presidenciales se habrán cerrado 11 jornadas electorales en diferentes momentos y puntos del país, todas con sus correspondientes lecturas y proyecciones

Si se suman la primera y segunda vuelta presidencial, serán 13 turnos.

Semejante frenesí podría interpretarse como un indicio de saludable pasión cívica, si no fuera por los crecientes niveles de abstención que se vienen registrando y el crecimiento de la ola antisistema que encarna Javier Milei, sobre la que surfea su partido, La Libertad Avanza, que empieza a cobijar a muchos referentes de la “casta” que el libertario repudia.

La balcanización expresa, en realidad, el fracaso de una gestión política nacional diseñada exclusivamente desde la perspectiva de la metrópolis, mucho más enfática desde la reforma constitucional de 1994, que suplantó el sistema indirecto del Colegio Electoral para elegir Presidente por la elección directa con balotaje y le otorgó la autonomía a la Ciudad de Buenos Aires.

Fuente: El Ancasti

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